El engendro mecánico
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Todo lo demás
El dinero es lo primero
Todo sobre mi madre
La lista de Schindler
- 21 Calles de fuego
- 22 Ser o no ser
- 23 El gran combate
- 24 Rompiendo las olas
- 25 Fat City
- 26 Mi tío
- 27 El quinteto de la muerte
- 28 La Guerra de las Galaxias
- 29 Luces de la Ciudad
- 30 Alien, el octavo pasajero
- 31 La lista de Schlinder
- 32 Un par de seductores
- 33 Babe, el cerdito valiente
- 34 El Doctor Frankenstein
- 35 Charada
Aquí, un amigo
Hazte… uno de los nuestros
28 Mayo de 2009

Ahora que parece que Microsoft ha demostrado la teoría de los seis grados de separación (aquella que afirma que cualquier ser humano está conectado a cualquier persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios), yo propongo una teoría mucho más arriesgada: “Cualquier persona está relacionada con Marina d’Or en no más de seis grados de separación”. En un artículo que estoy preparando para el Chopped Review daré a conocer todos los detalles de la demostración. Hoy, para abrir boca, les dejo con un pequeño ejemplo: “Desde Charles Chaplin hasta Marina d’Or“.
Chales Chaplin, actor, director, escritor, productor y compositor, se resistió a entrar en el cine sonoro y juró que si alguna vez lo hacía sería interpretando a un mudo. Así en 1931 estrenó “Luces de la Ciudad”, una película muda en pleno apogeo del cine sonoro, donde volvía a interpretar a Charlot, un vagabundo que se enamora de una vendedora de flores ciega. En una de las escenas más recordadas de la película, Chaplin tiene que librar un combate de boxeo con Hank Mann.
Hank Mann fue un cómico neoyorkino que empezó trabajando en diversos circos de acróbata y que desde 1912 hasta 1917 formó parte de The Keystone Cops, una serie de películas mudas sobre un grupo de policías incompetentes. Las colaboraciones entre Hank Mann y Chaplin fueron numerosas e interesantes, le podemos encontrar no solo en “Luces de la Ciudad”, sino también en “El Gran Dictador” o “Tiempos Modernos”. Otros directores reconocidos que contaron con su presencia fueron Vincente Minnelli, John Sturges o John Ford.
John Ford rodó con Hank Mann “El último hurra”. Hank tenía una brevísima aparición que ni siquiera se veía reflejada en los títulos de crédito. Aunque si hablamos de títulos de créditos en el western, no conviene olvidar la película de episodios que reunió al mayor número de estrellas del cine de pistoleros por metro cuadrado que se ha visto hasta la fecha, “La conquista del Oeste”. En la dirección encontramos al mismísimo John Ford acompañado por Henry Hathaway y George Marshall. Los actores: John Wayne, Henry Fonda, Gregory Peck, James Stewart, Richard Widmark, Carroll Baker, Russ Tamblyn, Spencer Tracy, Eli Wallach, Robert Preston, Karl Malden, Walter Brennan, Raymond Massey, Debbie Reynolds, Agnes Moorehead y George Peppard.
George Peppard, antes de participar en “La conquista del Oeste” ya se había hecho famoso por compartir cartel con Audrey Hepburn en “Desayuno con Diamantes” y 20 años más tarde volvería a convertirse en un icono, ahora televisivo, de los 80 gracias a “El equipo A”, recuerde, si usted tiene un problema, quizá pueda contratarlos. George Peppard, Dirk Benedict, Dwight Schultz y Mr. T acudían a la llamada de alguna desvalida jovenzuela que se enfrentaba a malvados montados en Jeeps. Una de estas chicas fue Ana Obregón.
Ana Obregón apareció en un episodio doble de “El equipo A” titulado “El día del juicio”. La carrera televisiva de esta Licenciada en Biología es bastante dilatada y no se limita al mercado norteamericano. En España también ha aparecido en algunas series de prestigio como: “Hostal Royal Manzanares”, “A las once en casa”, Leer má »
24 Diciembre de 2008
Ya llegó la Navidad que nos hace soñar con un mundo mejor, con un mundo de amor. En el campo y en la ciudad se oyen cantos de paz que nos llenan el alma de felicidad. Oh, blanca Navidad, en Bedford Falls, George “James Stewart” Bailey se asoma al puente y se dispone a hacer un Mar adentro. Oh, blanca Navidad, nieve, una esperanza y un cantar, Clarence repasa tu infancia al llegar la blanca Navidad. Navidad, es Navidad, toda la tierra se alegra y se entristece la mar. Marinero, ¿adónde vas? deja tus redes y enchufa la tele, que esta noche reponen ¡Qué bello es vivir! Marinero, marinero, porque llegó Navidad, al señor Potter, persona que en granjerías obtiene un lucro desmedido, sólo George le planta cara. Noches blancas de hipotecas, dejad el llanto esta noche, si Caja Duero no te da el dinero, dile a Billy que te preste money. Caminante, caminante, deja tu alforja llenar. Caminante, caminante, porque llegó Navidad. Caminante, caminante, ya está bien de caminar. Ven soldado, vuelve ya, para curar tus heridas, ven hermano que Obama te va a conceder una medalla por liquidar a los japoneses en la segunda Guerra Mundial. Navidad, es Navidad, toda la tierra se alegra y Hacienda no para, aunque llegue la Navidad. ¿Se te han acabado los años de cuenta vivienda y todavía no te has comprado una casa? Hacienda lo sabe. ¿Eres autónomo y metes las facturas de los electrodomésticos que se compran tus amigos como gastos de empresa? Hacienda lo sabe. ¿Has pagado parte de tu piso en B a Metrovialia? Hacienda lo sabe, porque es Navidad. George, échate a temblar, Hacienda sabe que no le puedes pagar. Clarence, Clarence, salva a George. George, George, escucha el mensaje de Clarence, haz en tu casa un altar, haz un fuego en la chimenea del Leroy Merlín, ven conmigo, porque llegó Navidad. George, una vida sin ti es como una vida sin los electroduendes, sin palillos mondadientes, sin beso, verdad o atrevimiento, sin productos Hacendado, sin calcomanías, sin Manuel Campo Vidal, sin seguro obligatorio, sin bola loca, sin las canciones de Puturrú de fuá. Noche de paz, noche de amor, todo duerme en derredor. Entre los astros que esparcen su luz bella unas campanitas que suenan en el arbol de Navidad nos susurran que: Leer má »
27 Julio de 2008
El pase al hueco de Xavi acabó en la red después de un leve toque de Fernando Torres que superó a Lehmann. Era la primera Eurocopa que ganaba España después de 44 años. El pitido final desató la euforia y las lágrimas. Minutos antes de recoger la medalla, Fernando se retiró a un rincón apartado del Ernst Happel Stadium y llamó por teléfono a su familia.
- ¡Mamá, somos campeones de Europa!
- ¿Hemos ganado?
- Mamá, ¿no lo has visto?
- Es que tu padre cogió ayer una película del videoclub y la tenemos que devolver mañana. ¡Ya sabes la rabia que me da devolver las películas sin haberlas visto!
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