Esta entrada fue publicada el Viernes,12 de Junio de 2009 a las 9:28 en la sección Las 100 mejores películas no manchegas. Puedes seguir las respuestas a este artículo a través de RSS 2.0 feed. Deje un comentario, on ponga un retroenlace desde su web.
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Ahora que yo también soy tío entiendo mejor por qué fuma en pipa el personaje que interpreta Jacques Tati. Si todavía no eras tío la última vez que viste esta película, no pudiste entender que vistiese una gabardina o que llevase paraguas en un día tan soleado. Si nunca le compraste una bolsa de Cheetos a tus sobrinos, ignorarás las razones que llevan al tío a guardar silencio durante la película (hacer una película muda en 1931, como hizo Chaplin con sus Luces de la Ciudad, es un acto de rebeldía, pero hacer una película muda en 1957, e incluso en 1967, Playtime, es tan arriesgado como pedirle a un chino que te explique la diferencia entre la L y la R). Si todavía no tienes un cuñado, porque para ser tío se necesita tener primero un cuñado, te parecerá extravagante que Monsieur Hulot utilice como medio de transporte una Solex 45 CC, literalmente, una bicicleta con motor, o que la sirvienta encienda la fuente cada vez que alguien llama a la puerta.
¿Por qué le dieron el Oscar a la mejor película extranjera, si competía contra una española, La venganza, de Juan Antonio Barbem? Porque Hollywood está lleno de tíos, en realidad el mundo está lleno de tíos. Una encuesta reciente ha revelado que el número de tíos supera notablemente al de padres. Y no me refiero a tío como el tratamiento afectuoso que se daba a los negros viejos (según la RAE), sino más bien al que le dejan los sobrinos cuando los padres tienen que salir de fiesta a emborracharse. Ahora ves la película y no te parece raro que Monsieur Hulot trate de botar la vajilla como un Ricky Rubio entrado en años, que se atreva a podar un seto de diseño minimalista para salvar a un sobrino en apuros o que no sepa qué hacer con los modernos posavasos que le saca su hermana, influenciada, claro está, por el cuñado, y que al final desatan la tragedia.
Otras cosas que puedo hacer desde que soy tío, y que no tienen que ver con la película, son: chuparme los codos, deletrear “Anticonstitucional”, sustituir el parquet de mi casa por felpa, parar un taxi con solo levantar una mano, coleccionar caspa en un bote de mayonesa vacío y girar sentado en una silla el pie derecho en el sentido de las agujas del reloj, y al mismo tiempo dibujar un seis en el aire con un dedo.
No hay na más.
6 comentarios to “26 Mi tío”
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12 de Junio de 2009 a las 20:27
Esta película constituyó un delicado regalo para mi sacrosanta. Sin duda arriesgada, pero entretenida y muy simpática. Muy tuya, la verdad.
Y no fardes de tío, que sabes que el menda es siete veces tío. Y lo malo es que a nuestra edad ya no teníamos que ser tíos, sino algo más. Pero qué se le va a hacer, somos espíritus libres y nos resistimos a sentar definitivamente la cabeza.
Hablando de tíos, Solos con nuestro tío, con el gran (en todos los aspectos) John Candy (d.e.p.) de protagonista cuidando de sus tres sobrinos, sobre todo de la mayor que le ha salido un poco rebelde. Cuando yo empecé a ser tío (hace ya quince años que, claro, son los que tiene mi sobrina Eva, ¿somos viejos o no?) me quería parecer a John Candy…
Te lo he puesto a huevo, no me defraudes…
13 de Junio de 2009 a las 14:31
Ah, pero, ¿se puede ser algo más (grande) que tío?
14 de Junio de 2009 a las 18:04
wayne, la verdad es que está muy fácil para llamarte gordo, pero desde que vas al gimnasio no me atrevo a meterme contigo.
14 de Junio de 2009 a las 20:20
Cobarde.
14 de Junio de 2009 a las 20:55
¡Claro! Como tú no has visto lo cachitas que se está poniendo. Si lo hubieras visto no te meterías con “¡Qué bello es vivir!”.
15 de Junio de 2009 a las 11:58
No me hagas la pelota, que dde todas formas no me voy a gastar más de 20 euros en la estriper de la despedida. Y suerte tienes si no tiene “sorpresa” al final, que sale más barato.