El engendro mecánico
Todo lo demás
El dinero es lo primero
Todo sobre mi madre
La lista de Schindler
- 21 Calles de fuego
- 22 Ser o no ser
- 23 El gran combate
- 24 Rompiendo las olas
- 25 Fat City
- 26 Mi tío
- 27 El quinteto de la muerte
- 28 La Guerra de las Galaxias
- 29 Luces de la Ciudad
- 30 Alien, el octavo pasajero
- 31 La lista de Schlinder
- 32 Un par de seductores
- 33 Babe, el cerdito valiente
- 34 El Doctor Frankenstein
- 35 Charada
Aquí, un amigo
Hazte… uno de los nuestros
19 de Marzo de 2009
19 Marzo de 2009
Atom Egoyan, director de origen Armenio y de nacionalidad canadiense que podría haber fichado por Educa, si atendemos a las veces que los críticos relacionan sus películas con los puzzles, fue a nacer en El Cairo al tiempo que Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto, mandó construir el primer reactor nuclear en el país, lo que inspiró a sus padres para plantarle tan atómico nombre.
¡Mala suerte la mía de haber nacido en La Mancha de unos padres poco imaginativos para la onomástica! Si mi nombre hubiera sido Quark o Antimateria, yo podría haber dirigido “Exótica” y todos los flashes se habrían centrado en mi figura y en cómo pude crear ese oscuro y absorbente rompecabezas que hay montado en torno a un local de strip-tease. El argumento se me ocurrió mientras vendimiaba, diría yo.
Si por lo menos hubiera nacido en Perú, donde vale casi todo desde que en 1998 se derogase el artículo que fijaba límites a la elección de nombres, podría haberme llamado Madeinusa, como alguna lugareña, que digo yo que este nombre también valdrá para varones, como en mi pueblo, que algunos hombres llevan el nombre de Rosario, patrona de la localidad; o en Venezuela donde nombres como Supermán, Batman, Mileidy, Kennedy, Maikel, Yesaidú (Yes I do), Usnavy (US Navy), Supermán, Makgiber, Guarisdá (What is that), Apolo Tres o aquellos que resultan de mezclar los nombres de los padres: Yordanys, Donny Duvián, Yorman, Yosnaibel, Yabber (en España también tenemos de éstos, el jugador del Balonmano Ciudad Real se llama Viran por su madre Victoria y su padre Ramon, y el nombre de su hermano es Nomar) no son tan raros, aunque según he oído, en este país quieren aprobar una ley, si es que no está en marcha ya, que pretende restringir el registro de nombres de los recién nacidos para evitar que sufran humillaciones por tener un nombre extraño, claro que allí el exótico será el que se llame Paco.

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