Esta entrada fue publicada el Martes,17 de Febrero de 2009 a las 9:44 en la sección Las 100 mejores películas no manchegas. Puedes seguir las respuestas a este artículo a través de RSS 2.0 feed. Deje un comentario, on ponga un retroenlace desde su web.
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Mel Brooks llama a David Lynch a su despacho.
- David (léase Deivi), el otro día estuvimos viendo mi mujer y yo tu película esa de Cabeza Borradora y había pensado en ti para que dirigieses una película, no sé si tenías tú alguna idea o algún guión que quisieras rodar…
A lo que Lynch responde con una ventosidad.
- ¿Te vale ése?
- Es un poco corto, pero contundente.
- Hombre, si quieres lo puedo desarrollar más.
Lynch lanza otra pedorreta alargándola en el espacio y en el tiempo, hace una pausa, y la remata con un redoble.
- ¡Quizás éste sea mejor!
- Ese me parece un corto alargado, pero el final me ha sorprendido, no se puede negar que eres un maestro con el sonido. De todas formas yo estaba pensando que podías dirigir un guión que tengo escrito aquí desde hace tiempo… Se titula “Las locas, locas, locas aventuras del hombre elefante”.
Saca del cajón un libreto y se lo acerca a David Lynch que lo ojea por encima deteniéndose en algunas páginas…
- ¡Pero esto no tiene ni pies ni cabeza!- protesta Lynch.
- ¡A ver si te crees que en tus películas se entiende algo!
- Bueno, antes no, aquí traigo un corto para demostrarte que llevas razón…
Lynch saca una bobina del bolso y la coloca en el Cinexín que hay en el despacho del Sr. Brooks.
- …Pero ahora hasta tienen mensaje.
Mel Brooks no responde y se pone a pensar en otros directores, cuando les interrumpe Anne Bancroft, esposa de Mel Brooks y actriz.
- Cariño, no entiendo esta escena.
- ¿Cuál?
- Ésta.
Anne señala unas líneas hacia la mitad del folio que traía en las manos. Mel Brooks se ríe antes de contestar.
- En esta escena el hombre elefante se ha pasado con la bebida y entra completamente beodo en la habitación donde te encuentras, entonces tú le dices: “¡vaya trompa que llevas!”.
Mel Brooks se tapa la risa con la mano, pero pronto se da cuenta de que a su mujer no le ha hecho gracia y carraspea intentando disimular.
- Mira, Anne, este es el chico ese de los pelos del que te hablé…
- ¿Quiere que le enseñe el corto a su mujer?
- ¡Venga!
Lynch se equivoca de bobina y proyecta uno de sus cortos más aclamados: “Grandmother”.
- Vaya, siento mucho que se haya cortado, se me olvidó traer la otra bobina del cinexín, es que como es muy larga viene en dos.
- No pasa nada, nos hacemos a la idea.
- Entonces… ¿estoy contratado?
- No sé, ¿tú que dices Anne?
- Pues hombre, mejor que tus películas sí que son.
- ¡Qué carajo! Pues también es verdad, contratado.
- Sólo una pega… ¿el título tiene que ser ese?
- No, hombre, ese es el título en español, que allí gusta mucho eso de “locas, locas, locas”.
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6 comentarios to “49 El hombre elefante”
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18 de Febrero de 2009 a las 7:39
La de traumas que tuvo que tener el Lynvh de joven. Miedo me da que sea tu alma gemela. El segundo corto por lo menos me ha hecho pensar en Terry Gilliam y sus dibujos en los Monty Python´s Flying Circus y en José Luis Cuerda y su Amance que no es poco. Seguramente ambos habrían visto el corto éste, ¿no? El primer corto, en cambio, me sugiere… Pues sí, paece que el tiempo ha mejorao.
Y ya sabes que el verdadero cineasta era su primo, no Lynch. ¿Será Mel Brooks el genio tras Terciopelo Azul? ¡Pumares Rules!
18 de Febrero de 2009 a las 20:44
Para mí las películas de Lynch son incomprensibles, al igual que esta entrada de este magno y excelso blog. Es que no me quedó ni claro lo que pasó con Laura Palmer en Twin Peaks. Todo es muy confuso. No entiendo. Nada.
19 de Febrero de 2009 a las 9:01
Para mi Lynch es lo mejor y lo peor. Cuando se pone clásico, como en esta película, es el único director que puede parecer clásico sin ser artificial. También me gusta su sentido del humor. Pero cuando se pone modernillo y pedante (como en Twin Peaks, sobre todo la película) es insoportable. Sus mejores películas son aquellas que no escribe él. Parece ser que películas como El hombre Elefante no se volverán a repetir en su carrera, porque sus últimas e inclasificables películas están teniendo bastante éxito entre los amantes del onanismo.
21 de Febrero de 2009 a las 21:34
¡Aquí va a haber hondanadas de hostias! Entendí Mullholand Drive (peliculón) a la segunda, y hasta a la primera sin entenderlo me gustó.
Eso sí, sobre lo del onanismo no digo nada. que uno tiene derecho a tener sus pasatiempos, leñe.
21 de Febrero de 2009 a las 21:44
Perdón, quise decir “hondonadas”. Se me fue el dedo…
28 de Junio de 2009 a las 16:55
[...] Cuidado, que El hombre elefante fue un encargo, que tu también tienes tus películas normalitas, como Rompiendo las olas, un drama [...]